CÓMO FUNCIONAN LAS VACUNAS

CÓMO FUNCIONAN LAS VACUNAS

Las vacunas actúan estimulando el sistema inmunológico a producir anticuerpos, que pueden combatir enfermedades infecciosas, haciendo que el individuo inmune a las mismas.

En este texto vamos a abordar las siguientes cuestiones:

  • Como funcionan las inmunizaciones y vacunas.
  • ¿Cuáles son los tipos de vacunas.
  • Lo que son vacunas con gérmenes atenuados, gérmenes vivos o con toxoides.
  • ¿Qué son las Inmunoglobulinas?
  • ¿Cuáles son las enfermedades que no tienen vacuna.

Este es un artículo que habla sobre el funcionamiento de las vacunas en general. Si usted busca información más específica sobre ciertas vacunas, lea también:

- VACUNACIÓN - Calendario, efectos colaterales y contraindicaciones.
- VACUNAS EN EL EMBARAZO.
- VACUNA CONTRA HPV - Eficacia, Efectos e Indicaciones.
- VACUNA DE GRIPE - Beneficios y Efectos Colaterales.

Cómo funcionan las inmunizaciones

El objetivo de las inmunizaciones es estimular al organismo a producir anticuerpos contra determinados gérmenes, principalmente bacterias y virus. Nuestro sistema inmunológico crea anticuerpos específicos siempre que entra en contacto con algún germen. Si entramos en contacto con el virus de la rubéola, por ejemplo, nos quedamos enfermos sólo una vez, ya que el cuerpo produce anticuerpos que impiden que el virus nos vuelva a infectar en el futuro.

La lógica de la vacuna es tratar de estimular al organismo a producir anticuerpos sin que haya tenido que enfermarse antes. Intentamos presentar al sistema inmune a bacterias o virus de forma que haya producción de anticuerpos, pero no haya desarrollo de la enfermedad.

Generalmente una vacuna actúa sólo contra un solo germen. Por ejemplo, la vacuna contra el sarampión no protege al paciente contra la varicela y viceversa. Ya existen vacunas conjuntas, que son en realidad dos o más vacunas dadas en una única administración, como la vacuna triple viral, que está compuesta por tres vacunas en una sola inyección: sarampión, rubéola y paperas. El sistema inmune es estimulado simultáneamente contra estos tres virus. No toda la vacuna se puede dar en conjunto.

Tipos de vacunas e inmunizaciones

La gran dificultad a la hora de desarrollar una vacuna es crearla de modo que la bacteria o los virus consigan estimular el sistema inmunológico a crear anticuerpos, pero no sean capaces de provocar enfermedad. A veces, basta exponer el organismo a la bacteria o al virus muertos para producir la producción de anticuerpos y hacer al paciente inmune a este germen. Sin embargo, no todos los virus o bacterias muertas son capaces de estimular el sistema inmune, haciendo que tengamos que buscar otras soluciones para inmunizar al paciente.

El grado de madurez del sistema inmunológico también es importante. Lo ideal sería poder dar pronto todas las vacunas al recién nacido. Desafortunadamente no funciona. Nuestro sistema inmune necesita tiempo para desarrollarse y ser capaz de generar anticuerpos cuando son estimulados por la vacunación.

Las vacunas inactivadas A.

Las vacunas inactivadas son aquellas hechas con gérmenes muertos o sólo partes del germen. Las vacunas con gérmenes muertos son las más seguras, pero suelen presentar una capacidad de inmunización más baja, siendo necesarias más de una dosis para crear una protección prolongada. En algunos casos la inmunización desaparece después de algunos años, siendo necesaria la aplicación de dosis de refuerzo.

Muchas veces no es necesario exponer el sistema inmune a todo virus o bacteria. El germen se puede cultivar en el laboratorio y las partes de su estructura que no son necesarias para la creación de anticuerpos se pueden retirar. En algunos casos, una sola proteína del germen es tan diferente de nuestras proteínas que es suficiente para que el sistema inmunológico la reconozca como algo extraño, produciendo anticuerpos eficientes contra el invasor. Las vacunas con subunidades de los gérmenes suelen tener entre 1 a 20 partes del mismo.

Ejemplos de vacunas con virus o bacterias inactivas:

  • Polio.
  • El cólera.
  • (En el caso de las mujeres).
  • Influenza - gripe (lea: GRIPE - Síntomas, Tratamientos y Vacuna).
  • Tifus.
  • Hepatitis A (lea: HEPATITIS A | Síntomas y vacunas).

* También hay vacunas con virus vivos.

Ejemplos de vacunas con una o más partes de los germen:

  • Hepatitis B (lea: HEPATITIS B | Síntomas y vacunas).
  • Meningitis (lea: MENINGITE | Síntomas y vacunas).
  • El neumococo.
  • HPV (lee: HPV | CÁNCER DEL COLO DEL ÚTERO | Síntomas y vacuna).
  • Haemophilus influenzae.

B. toxoides

Algunas veces lo que causa enfermedad no es la bacteria en sí, sino algunas toxinas que la misma produce. En este caso, la vacuna no necesita ser dirigida contra la bacteria, basta con que el sistema inmune pueda tener anticuerpos contra las toxinas. Los toxoides son vacunas hechas con toxinas modificadas, incapaces de causar enfermedad.

Los toxoides también suelen generar una inmunización débil, que necesitan refuerzo después de algunos años.

Ejemplos de vacunas con toxoides:

  • Tétano (lea: TÉTANO | Vacuna y síntomas).
  • La difteria.

Las inmunoglobulinas C.

Las inmunoglobulinas son un tipo de inmunización diferente a las vacunas. Las vacunas se llaman inmunización activa, ya que inducen al sistema inmune a producir anticuerpos. Las inmunoglobulinas se llaman inmunización pasiva, ya que ya son los anticuerpos.

Cuando se expone a un determinado germen, el sistema inmune puede llevar algunas semanas para producir anticuerpos en cantidad adecuada para combatirlo. En algunos casos, la enfermedad es tan agresiva que no tenemos tiempo para esperar la producción de estos anticuerpos. De ahí surge la necesidad de usar las inmunoglobulinas, que son una colección de anticuerpos previamente formados por otras personas o animales. Tomamos anticuerpos ya formados por otros y administramos en el paciente, habiendo inmediato combate a la infección.

Las inmunoglobulinas causan una inmunización corta, suficiente para tratar la infección. El paciente no queda inmunizado por tiempo prolongado, siendo necesaria la administración de una vacuna después del control de la enfermedad. Por ejemplo, un profesional de salud no vacunado contra la hepatitis B que accidentalmente se fure con una aguja infectada necesita tomar la inmunoglobulina y la vacuna para no infectarse. La inmunoglobulina impedirá la infección actual mientras que la vacuna servirá, en este caso particular, sólo para prevenirlo de futuras contaminaciones.

Ejemplos de enfermedades que pueden tratarse con inmunoglobulinas (anticuerpos):

  • Hepatitis B (lea: HEPATITIS B - Síntomas y Vacuna).
  • Rata (lea: RAIVA HUMANA - Transmisión, Síntomas y Vacuna).
  • Botulismo (lea: BOTULISMO - Causas y Síntomas).
  • La difteria.
  • El tétanos.
  • Catapora - varicela (lea: CATAPORA (VARICELA) - Síntomas y Tratamiento).
  • Sarampo (lea: SARAMPO - Síntomas y Vacuna).

D. vacunas vivas atenuadas del virus

Lo ideal es siempre crear vacunas con gérmenes muertos, incapaces de causar enfermedades. Sin embargo, no siempre es posible. Hay casos en que no podemos inducir la producción de anticuerpos por el sistema inmune a menos que se expone al germen vivo. En este caso, la opción es mantener el virus o bacterias vivas, pero atenuadas, es decir, débiles lo suficiente para que no puedan causar síntomas relevantes.

Las vacunas con gérmenes vivos son seguras en pacientes sanos, pero no deben darse a personas con deficiencias en el sistema inmune, como trasplantados, pacientes con SIDA, pacientes en uso de drogas inmunosupresoras, o pacientes en quimioterapia. Este grupo presenta un alto riesgo de desarrollar la enfermedad si se toma la vacuna.

Las embarazadas tampoco pueden tomar vacunas con virus vivos pues hay riesgos de infección del feto y complicaciones de la gestación. Hablamos específicamente sobre la vacunación durante el embarazo en un artículo aparte, que será escrito en las próximas semanas.

Como las vacunas con gérmenes vivos son lo que hay de más cerca con una infección real, suelen ser los mejores estimulantes para la producción de anticuerpos por el sistema inmune. Este tipo de vacuna suele requerir sólo una o dos dosis y produce una inmunización por muchos años, a veces para el resto de la vida.

Las vacunas con virus vivos atenuados son más fáciles de producir que con las bacterias, que son gérmenes mucho más complejos y difíciles de manipular.

Ejemplos de vacunas con bacterias o virus vivos atenuados:

  • La varicela.
  • Rubéola (lea: RUBÉOLA | Síntomas y vacunas).
  • Caxumba (lea: CAXUMBA Síntomas y complicaciones).
  • La viruela.
  • Sarampión.
  • Fiebre amarilla (lea: FIEBRE AMARILLA | Vacuna, transmisión y síntomas).

¿Por qué no hay vacunas contra el VIH y otras infecciones?

No siempre conseguimos manipular nuestro sistema inmune adecuadamente. Hay varios gérmenes que naturalmente son menos estimulantes a nuestro sistema inmunológico. Algunos virus rápidamente se "esconden" dentro de puntos de nuestro organismo, impidiendo que el sistema inmune los reconozca.

En el caso de la vacuna contra el VIH hay algunos puntos importantes. El virus muerto no parece ser capaz de estimular el sistema inmune. Por otra parte, la vacunación con virus vivos es peligrosa, ya que no se trata de una infección benigna, como la varicela o rubéola. Para tener una vacuna con el virus VIH vivo es necesario antes tener plena certeza de que no infectar al paciente en lugar de ayudarle a crear anticuerpos. Tenemos que descubrir un modo de atenuar el VIH de modo que éste sea incapaz de causar enfermedad, pero capaz de inducir la creación de anticuerpos. La mayoría de las encuestas hoy no se hacen con el VIH vivo.

La forma en que el virus del VIH también dificulta la producción de vacunas. El virus se esconde dentro de las propias células del sistema inmune, haciendo difícil para el organismo producir anticuerpos efectivos contra el mismo. Además, el VIH sufre mutación de forma muy rápida, pudiendo el virus tener diferentes proteínas entre dos personas infectadas. Es necesario identificar una proteína que sea común a todos los virus y que también pueda estimular la producción de anticuerpos por el sistema inmune.

¿Tomar la misma vacuna más de una vez hace mal?

Muchas personas se confunden cuando pierden la tarjeta de vacunación, ya que tienen miedo de tomar una vacuna que ya ha sido administrada en el pasado. No hay ningún problema en repetir las vacunas. Muchas de ellas, por lo demás, necesitan ser reforzadas de vez en cuando, como las vacunas para tétano, fiebre amarilla y difteria, que pierden efecto después de 10 años.

Si hay alguna duda en cuanto a la inmunización previa en relación con una enfermedad, lo mejor es vacunar. Si el paciente ya ha tomado la vacuna anteriormente, esto no hará mal. Peor es dejar al paciente no inmunizado y expuesto a la infección.

El único cuidado que se debe tener es no administrar la misma vacuna con intervalos de pocos días, principalmente si es vacuna con gérmenes vivos, pues no hay aumento de la eficacia y el riesgo de efectos colaterales es muy elevado.


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